Tu reloj sabe mucho. Pero no lo sabe todo.
Ritmo, pulsaciones, cadencia, carga, recuperación, sueño, VO2max… Los relojes deportivos ofrecen una gran cantidad de información. Y eso es útil.
El problema aparece cuando dejamos que una métrica tome decisiones que necesitan contexto.
El reloj mide. El entrenador interpreta.
Un dispositivo puede detectar que has dormido seis horas. No sabe si ha sido porque has tenido una semana complicada, has viajado o has cambiado horarios.
Datos útiles que sí debemos aprovechar
- Ritmo.
- Frecuencia cardiaca.
- Tiempo y distancia.
- Cadencia.
- Desnivel.
- Historial de entrenamientos.
El VO2max del reloj no es una sentencia
Las estimaciones pueden servir para observar tendencias, pero no deben convertirse en una obsesión.
La recuperación no cabe en un único número
Un valor puede orientar, pero no sustituye preguntas como: ¿cómo te sientes?, ¿tienes molestias?, ¿cómo has dormido?, ¿qué estrés llevas esta semana?
Datos + experiencia
No se trata de rechazar la tecnología. Utilizada con criterio, aporta información excelente.
Si buscas una planificación que tenga en cuenta tus datos, disponibilidad, objetivos y sensaciones, conoce el servicio de entrenamiento individual.

