Semana cero: conocer al corredor
Antes de enviar un plan hay que entender el punto de partida. Experiencia, volumen actual, marcas, lesiones, horarios, material, fuerza y objetivos condicionan la planificación.
1. Definimos el objetivo
Puede ser terminar una primera carrera, mejorar un 10K, preparar una media, maratón, trail o prueba de pista. También se establece el tiempo disponible.
2. Organizamos la semana real
Los días de entrenamiento se adaptan a horarios de trabajo y vida personal. La frecuencia no se decide copiando una plantilla.
3. Cada sesión tiene una función
- Rodaje suave.
- Trabajo específico.
- Series o cambios de ritmo.
- Fuerza.
- Tirada larga.
- Recuperación.
4. Compartes los entrenamientos
Garmin, Polar, Suunto o Strava facilitan el análisis de ritmos, frecuencia cardiaca, distancia y desnivel. Estos datos se complementan con tus sensaciones.
5. Revisamos qué ha ocurrido
No se trata solo de comprobar si completaste la sesión. Importa cómo la asimilaste y qué efecto tiene sobre la siguiente.
6. El plan se modifica cuando hace falta
Una semana con viajes, cansancio o molestias no tiene por qué parecerse a la prevista inicialmente. Ajustar no significa improvisar; significa responder a información nueva.
7. Acercamos el entrenamiento al objetivo
Con el paso de las semanas aumenta la especificidad: ritmo, duración, desnivel, estrategia o técnica según la prueba.
8. Preparamos la competición
En el tramo final se revisan ritmo, alimentación, calentamiento, material y puesta a punto.
9. Después de competir también hay planificación
La recuperación posterior permite cerrar el bloque y decidir cuándo empezar el siguiente.
Online no significa automático
La diferencia entre una plantilla y un seguimiento online está precisamente en la interpretación y los cambios. Puedes conocer más en entrenamiento personal e individual o escribir desde contacto.






