Vacaciones: correr sí, obsesionarse no
Las vacaciones deberían servir para desconectar un poco.
También para correr, si te apetece. Pero no para convertir cada salida en una obligación.
Correr en vacaciones tiene sentido. Obsesionarse, no.
No vas a perder la forma por adaptar unos días
La forma no desaparece por entrenar menos una semana. Muchas veces se pierde más por intentar forzar cuando el contexto no acompaña.
Si duermes diferente, viajas, comes distinto o hace mucho calor, el plan debe adaptarse.
Vacaciones no significa abandono
Puedes mantener estructura sin vivir esclavo del reloj: rodajes suaves, algo de fuerza, caminatas, bici, natación o sesiones cortas al amanecer.
La clave es mantener continuidad sin convertirlo todo en un examen.
El plan debe adaptarse a la vida
Un buen plan no existe fuera de la realidad. Trabajo, familia, viajes, calor y cansancio cuentan.
Por eso en entrenamiento personal e individual no trabajamos con tablas genéricas.
Vacaciones: correr sí. Obsesionarse, no.



