No, no estás peor: es el calor haciendo de las suyas
Sales a correr por el sitio de siempre y el reloj te suelta una verdad incómoda: vas más lento.
Y entonces empieza la película: “estoy fatal”, “he perdido la forma”, “esto no va bien”.
Calma. No siempre estás peor. Muchas veces es el calor haciendo de las suyas.
Correr con calor no es correr en las mismas condiciones
El cuerpo trabaja más para regular la temperatura. Sudas más, pierdes más líquido y la frecuencia cardíaca puede subir antes.
Por eso un ritmo que antes era cómodo puede parecer ahora bastante más exigente.
El error es defender el ritmo a toda costa
Si el entrenamiento era suave, debe seguir siendo suave, aunque el ritmo salga más lento.
Si tocaba calidad, quizá haya que ajustar recuperación, volumen o intensidad.
El reloj ayuda, pero no siempre manda.
Entrenar con calor exige interpretar mejor
En verano importan mucho las sensaciones, la hidratación, la hora del día y cómo recuperas al día siguiente.
Una mala sesión no define tu estado de forma. La continuidad sí.
Si estás preparando asfalto, puedes apoyarte en una planificación específica como la de preparación de carreras en asfalto.
No, no estás peor. Pero quizá sí necesitas entrenar de otra manera.


